EL. COMANDANTEGR4L.DE
LAS ARMAS DEL DEPARTAMENTO, A SUS
SUBORDINADOS.
jOLDADOS: Al encargarme de la comandancia general de este Departamento, percibi desde luego el voto
sincero de todos sus habitantes por su libertad y por el
acatamiento profundo a las leyes tutelares de su ecsistencia politica. Disfruto gran honra con ser Gruanajua-
tense, por que este pais venturoso de tiempos atras, ad-
quirid el timbre de ver a sus hijos Hidalgo y Allende
perecer en un cadalzo para dejarnos leceiones de patriotismo y virtudes civicas. }Hoy pues sera esteril y sin
provecho el sacrificio por el que ecsalaron sus vidas para derrocar la tirania? Nadie se lo podra persuadir.
La patria necesita de nuestro socorro, y forzoso es con-
sagrarle aun la propia ecsistencia.
El ominoso decreto que espidid el gobierno el dia
29 de Noviembre procsimo pasado, no fue otra cosa si-
la ensena a cuyo rededor se unen los pueblos para conservar el depdsito sagrado de sus imprescriptibles derechos. Se pretendid con audacia destruir la soberania
nacional, y hacer un repentino cambio de nuestros go-
zes sociales, y los mejicanos no quisieron entonces con-
vertirse en esclavos: han proclamado su libertad, y deben por lo mismo obtener el triunfo.
Companeros de armas: no somos otra cosa, que ser-
vidores del pueblo. Desempenemos en esta vez con valor y lealtad tan honorifico encargo, y aguardemos tran-
quilos las bendiciones que engrandeeeran nuestrtt memoria. Hagamonos dignos de ese unico laurel inmarce-
sible, y sea desde ahora nuestra sola divisa la patrifi, la
libertad y las leyes.
Guanajuato 20 de Diciembre de 1844.
Juan Liceaga.